La carrera por controlar el comercio a través de la Inteligencia Artificial ya ha comenzado

Los agentes de Inteligencia Artificial están transformando la forma en la que los consumidores descubren, comparan y compran productos online. Para las marcas, el próximo reto será decidir quién controla la experiencia, los datos y la relación con el cliente.
Publicado en9 septiembre 20263Vistas0 Reseñas0 Comentarios
Durante años, las empresas de comercio electrónico han competido por la atención de los consumidores en buscadores, redes sociales, marketplaces y campañas de publicidad digital. Ahora empieza a surgir un nuevo frente competitivo: ¿quién controla la Inteligencia Artificial a través de la cual compra el consumidor?
La cuestión puede parecer futurista, pero el cambio ya está en marcha. Asistentes como ChatGPT, Claude y Gemini están evolucionando de herramientas capaces de recomendar productos a sistemas que pueden participar directamente en el proceso de compra. Al mismo tiempo, los propios minoristas empiezan a integrar agentes de IA en sus tiendas online, capaces de buscar en catálogos, comparar alternativas, recomendar productos y acompañar al cliente después de la compra.
Para las marcas, esto significa que la próxima gran batalla del comercio electrónico puede no desarrollarse únicamente en una página de resultados de Google o en el feed de una red social. Puede producirse dentro de una conversación con una Inteligencia Artificial.
De los motores de búsqueda a los agentes de comercio
La lógica no es completamente nueva. El SEO siempre ha intentado hacer que una empresa sea más visible ante un intermediario - el motor de búsqueda - que influye en la decisión del usuario. Más recientemente, conceptos como Generative Engine Optimization han empezado a analizar de qué forma pueden aparecer las marcas en las respuestas generadas por modelos de IA.
Sin embargo, los agentes de comercio añaden una nueva dimensión. En lugar de limitarse a sugerir una tienda o un producto, pueden participar activamente en el recorrido de compra.
Anthropic presentó el 2 de septiembre de 2026 una arquitectura diseñada precisamente para este escenario. El proyecto Building Commerce Agents with Claude incluye patrones técnicos, mecanismos de seguridad y ejemplos para desarrollar agentes de IA conectados con las operaciones comerciales de las empresas.
Entre los ejemplos presentados se encuentran dos tipos de agente que ilustran bien la transformación en curso: uno orientado al comprador y otro destinado a los equipos responsables de gestionar el negocio.
El agente que compra junto al cliente
Imaginemos a un consumidor que entra en una tienda online de material para actividades al aire libre y escribe: "Necesito equipamiento para un fin de semana de camping con dos adultos y dos niños".
En lugar de navegar por decenas de categorías, aplicar filtros y comparar manualmente varios productos, podría simplemente conversar con un agente integrado en la tienda. El sistema buscaría en el catálogo, identificaría los productos adecuados, comprobaría compatibilidades, compararía precios y características y presentaría una selección personalizada.
Con autorización del usuario, también podría añadir los artículos a la cesta y dirigir el proceso hacia el pago.
Después de la compra, el mismo agente podría seguir disponible para responder a preguntas sobre entregas, cambios, devoluciones o estado del pedido. La experiencia dejaría así de estar fragmentada entre la búsqueda, las páginas de producto, el área de cliente y la atención al consumidor, pasando a existir una interfaz conversacional continua.
Anthropic afirma que algunos minoristas que utilizan agentes de compra basados en Claude han registrado cestas hasta un 35% superiores y consumidores un 60% más propensos a completar una compra. Estos resultados deben interpretarse, naturalmente, dentro del contexto de las implementaciones mencionadas por la propia empresa, pero permiten entender el potencial comercial de estas interfaces.
Los agentes de IA también pueden trabajar entre bastidores
La transformación no se produce únicamente de cara al consumidor. Los agentes también pueden funcionar como herramientas internas para los equipos de comercio electrónico, marketing y gestión.
Un responsable de una tienda online podría, por ejemplo, preguntar qué productos llevan demasiado tiempo en almacén y cuáles deberían recibir un descuento para mejorar la rotación de stock.
El agente podría cruzar los niveles de inventario, el historial de ventas, el margen, la demanda y la velocidad de venta para presentar recomendaciones concretas. También podría preparar cambios de precio, crear segmentos de productos o generar una primera versión de una campaña promocional.
Naturalmente, las decisiones importantes deben seguir incluyendo validación humana. Sin embargo, este uso de la IA puede reducir considerablemente el trabajo necesario para convertir grandes volúmenes de datos en decisiones operativas.
Es precisamente aquí donde una estrategia de transformación digital bien estructurada cobra especial importancia. Implementar Inteligencia Artificial no debe significar simplemente añadir un chatbot a una página web. Es necesario entender qué procesos pueden automatizarse, qué datos están disponibles, qué integraciones son necesarias y dónde puede existir un impacto real para el negocio.
Los consumidores están cada vez más dispuestos a comprar a través de la IA
Esta evolución tecnológica coincide con un cambio en el comportamiento de los consumidores. Según datos publicados por Bain & Company para la campaña navideña de 2026, el 24% de los compradores online estadounidenses tiene previsto iniciar la búsqueda de regalos en plataformas de IA como Claude, Gemini o ChatGPT. En 2025, la cifra era del 17%.
Al mismo tiempo, el 60% afirma que tiene previsto comenzar su recorrido en páginas web de minoristas o marcas, frente al 51% del año anterior, y una parte de los consumidores también prevé utilizar agentes ofrecidos directamente por los propios comercios.
Ambos comportamientos no son contradictorios. Un consumidor puede empezar preguntando a un asistente externo qué ordenador debería comprar, visitar posteriormente la página web de una marca y utilizar un segundo agente para aclarar las diferencias entre varios modelos antes de completar el pedido.
En la práctica, empiezan a aparecer varias capas de Inteligencia Artificial dentro del mismo recorrido de compra.
Dos modelos empiezan a competir por la relación con el consumidor
El comercio basado en agentes parece estar desarrollándose principalmente alrededor de dos modelos.
1. La plataforma de IA controla la interfaz
En el primer modelo, el consumidor comienza en una plataforma externa. Pregunta a ChatGPT, Gemini u otro asistente qué debería comprar, recibe recomendaciones de distintos comercios y puede llegar a completar la compra sin abandonar esa interfaz.
OpenAI dio un paso importante en esta dirección cuando presentó en septiembre de 2025 Instant Checkout y el Agentic Commerce Protocol, desarrollado en colaboración con Stripe. La tecnología fue concebida para permitir que agentes, consumidores y comerciantes puedan comunicarse durante una transacción.
Google está desarrollando un enfoque similar mediante el Universal Commerce Protocol, creado junto a empresas como Shopify, Etsy, Wayfair, Target y Walmart. El objetivo es establecer un lenguaje común entre agentes, sistemas comerciales y proveedores de pagos.
En este escenario, el descubrimiento de productos y una parte importante de la experiencia del cliente se producen fuera de los canales digitales controlados directamente por la marca.
2. La marca controla su propio agente
En el segundo modelo, el consumidor visita directamente la página web o aplicación de la empresa y encuentra allí un agente de Inteligencia Artificial.
La diferencia es estratégica. La marca mantiene el control del catálogo, del contexto de la experiencia, de los contenidos, del proceso de compra y de la relación con el cliente. También puede utilizar datos propios, naturalmente dentro de las correspondientes reglas de consentimiento y protección de datos, para mejorar progresivamente la personalización.
Para muchas empresas, este modelo podría transformar una tienda online tradicional en una experiencia mucho más parecida a hablar con un vendedor especializado, disponible permanentemente y capaz de comprender solicitudes complejas expresadas en lenguaje natural.
La página web deja de ser únicamente una colección de páginas
La evolución de los agentes también puede cambiar la forma en la que concebimos el desarrollo de las tiendas online.
Durante muchos años, una buena experiencia de comercio electrónico ha significado principalmente crear categorías intuitivas, filtros eficientes, fichas de producto completas y un proceso de checkout sencillo. Todos estos elementos seguirán siendo fundamentales, pero los agentes introducen una nueva capa de interacción.
Una tienda preparada para esta realidad necesita datos de producto bien estructurados, información actualizada sobre precios e inventario, sistemas capaces de comunicarse mediante APIs y una infraestructura que permita integrar servicios externos de forma segura.
Por este motivo, el futuro de los agentes está directamente relacionado con la calidad tecnológica de la plataforma. Una buena estrategia de integraciones y conectores puede llegar a ser tan importante como el propio diseño de la interfaz.
Los datos propios adquieren todavía más valor
Si una parte creciente del descubrimiento de productos se produce en plataformas de terceros, las empresas tendrán aún más motivos para desarrollar los canales donde mantienen una relación directa con sus clientes.
El historial de compras, las preferencias declaradas, los programas de fidelización, el comportamiento en la página web, las suscripciones de email marketing y los datos recogidos con consentimiento pueden ayudar a una marca a ofrecer experiencias más relevantes.
Un agente integrado en una tienda que conozca el contexto de un cliente puede responder de forma muy distinta a un asistente genérico. Puede saber qué tallas suele comprar, evitar recomendar productos similares a otros que ya posee o sugerir accesorios compatibles con una compra anterior.
Esta capacidad convierte los datos de primera parte en un activo todavía más estratégico, pero también aumenta la responsabilidad de las empresas a la hora de gestionarlos, protegerlos y utilizarlos con transparencia.
Preparar el comercio electrónico para la era de los agentes
No es necesario sustituir inmediatamente el buscador de una tienda online por un agente de IA. Para muchas empresas, un enfoque progresivo será la opción más adecuada.
- Estructurar correctamente el catálogo - las descripciones, atributos, variantes, precios y disponibilidad deben ser comprensibles para sistemas automatizados.
- Mejorar integraciones y APIs - un agente solo puede ejecutar tareas de forma fiable cuando los distintos sistemas son capaces de comunicarse.
- Trabajar el SEO y los contenidos - incluso en una Internet cada vez más influida por la IA, la información clara, útil y semánticamente estructurada seguirá siendo esencial para facilitar el descubrimiento.
- Definir límites de automatización - los cambios de precio, reembolsos y otras acciones sensibles deben contar con reglas, permisos y mecanismos de validación.
- Preservar la relación directa con el cliente - cuantos más intermediarios aparezcan, mayor será el valor estratégico de los canales controlados por la propia marca.
La próxima ventaja competitiva puede ser conversacional
La carrera por el comercio impulsado por Inteligencia Artificial no será únicamente una competición entre OpenAI, Google, Anthropic y otras compañías tecnológicas. También será una disputa entre marcas por su capacidad de construir experiencias de compra más útiles, rápidas y personalizadas.
Algunas empresas dependerán principalmente de los grandes asistentes para llegar a nuevos consumidores. Otras desarrollarán sus propios agentes. Muchas probablemente combinarán ambos modelos.
Independientemente de la opción elegida, una conclusión empieza a ser clara: las empresas que mantengan el control de sus datos, de sus sistemas digitales y de la relación directa con sus clientes estarán mejor posicionadas para adaptarse.
El comercio electrónico está evolucionando desde páginas por las que navega el usuario hacia sistemas con los que puede mantener una conversación. Para las marcas, prepararse para esta transición implica combinar tecnología, experiencia de usuario, datos, contenidos y estrategia. Esa visión integrada puede acabar determinando qué empresas simplemente aparecen en una recomendación de IA y cuáles consiguen construir una relación duradera con el consumidor.
Si te ha gustado este artículo, síguenos en LinkedIn...
Añade esta fuente de noticias a tus preferencias.
Valora este artículo








0 Comentarios